February 23, 2012

Tecnología ciencia y cultura en la vida cotidiana

Por: Lizette de la Garza y Pedro Ponce
Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México

¿El uso de la tecnología produce tensión nerviosa o ansiedad? Sí. Los psicólogos han dado paso dentro de sus consultorios a los llamados tecno-dependientes, quienes padecen de tecnoestrés. Imaginemos al hombre del finisiglo XIX y XX, aquel quien prácticamente nacía y moría con los mismos aditamentos tecnológicos; en esa época el desarrollo tecnológico estaba iniciando y conforme lo hacía, se iba constituyendo en uno de los progresos más vertiginosos del que tengamos cuenta. Así, el Siglo XX se presentó como uno lleno de cambios, donde los avances en la tecnología nos llevan a pensar en dispositivos obsoletos y rudimentarios cuando tienen apenas 3 o 5 años de uso. Esa velocidad ha copado a los usuarios quienes hemos respondido de manera biológica a tales cambios.

>El estrés tecnológico se presenta en dos vías: una cuando alguien dedica la mayor parte de su tiempo a navegar o chatear por Internet, a revisar si ha llegado un nuevo correo electrónico, a estar al pendiente del teléfono celular verificando si  han llegado mensajes o a mandarlos, -muchos llegan a sentir que su teléfono está vibrando- La otra, es cuando alguien siente que los avances tecnológicos están rebasando sus posibilidades intelectuales y siente presión por no saber cómo se usa tal o cuál artilugio recién aparecido en el mercado.  De distinto origen, el tecnoestrés es un asunto para tomar en cuenta y hay estudiosos que lo incluyen dentro de la sintomatología que resulta del ámbito laboral.

>En cualquier caso, el tecnoestrés es un síntoma de cómo la tecnología nos afecta de manera negativa. Para los estudiosos americanos Weil y Rosen, autores del libro que abrió la cuestión, Technostress, la patología se concentra en lo que ellos llaman como “Tecnosis” así tenemos que “Las personas se permiten ser absorbidas dentro del abismo tecnológico, y al hacerlo se convierten en más “maquinales” y menos sensibles a sus propias necesidades y a las necesidades de los otros. Algunas personas se vuelven tan inmersas en la tecnología que corren el riesgo de perder su propia identidad”. Ya sea porque estamos sobrecargados de trabajo, o porque concentramos en que “entre más rápido es mejor”,  hemos depositado mucho de nosotros mismos en la tecnología, y cuando ésta nos faya, nos sentimos perdidos ya que los dispositivos tecnológicos son parte de nuestra identidad..

Y como no nos podemos quedar con esa idea, y hay cosas que podemos adecuar para  convivir sanamente con la tecnología, Weil y Rosen apuntan una serie de medidas que nos pueden ayudar a sanear el asunto:
> Adopte un tiempo límite para navegación en la red. Sin que se haya establecido un horario determinado, es convente programar una hora  de desconexión. Hay personas que llegan a pasar más de 12 horas frente a la pantalla, y no es bueno para el organismo. Existen compañías que en busca de la sanidad de sus empleados, mandan un mensaje de desconexión a la “hora de salida” y literalmente apagan las computadoras del inmueble.
> Establezca un horario para desactivar el teléfono celular. La Dra. Weil aconseja grabar un mensaje donde claramente se anuncie que, a partir de cierta hora, ya no se levantarán los mensajes grabados hasta la mañana siguiente. Dese momentos de descanso, y por ejemplo, apague el teléfono a la hora de dormir, o a la hora de las comidas.
> Impóngase horarios de consulta para el correo electrónico. Puede empezar por revisarlo tres veces al día, cuando llega a la oficina, antes de ir a comer y antes de salir. Después puede avanzar y revisarlo dos veces, al llegar y al salir del trabajo. Conteste los mensajes según la prioridad que tengan y no dude en no contestar aquellos que no tengan importancia. Aléjese de las cadenas, de los chistes y de la comunicación innecesaria, que se traduce en pérdida de tiempo.
> Tomarse un día a la semana en donde se desconecte completamente de la tecnología. No revise los correos electrónicos, no lleve su teléfono celular, ni navegue por Internet, guarde la Blackberry, y si puede, tampoco juegue con la Play Station, o con el Wii.
> De vez en cuando, modifique el impulso de enviar un correo electrónico o un mensaje instantáneo a alguien, opte por llamarle por teléfono o, directamente, visitarle.
> Lea los manuales de uso de los nuevos dispositivos, aparatos o programas que use, así no sólo garantizará el buen uso de ellos, sino que relajará las dudas que tenga al respecto de cómo operan.

Si pone atención a la forma en la que está conviviendo con la tecnología, podrá atender más prontamente cualquier tipo de patología, en esta ocasión hablamos de los efectos desde el plano psicológico, pero tome en cuenta que los hay también desde el punto de vista físico.

 

 

Más información TechnoStress:
Coping With Technology @Work @Home @Play, de Michelle M. Weil y Larry D. Rosen.
O visite las páginas: http://www.technostress.com/

 

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